6 de septiembre de 2006

En tercera persona II: La chica triste que te hacía reír















Sería fácil imaginar la misma escena en distintos lugares, distintos tiempos.
Podría pensar que aquello no era un bar atestado del centro.
Verse en la interestatal 41, en el bar del Km. 82, en las mesas de formica y la camarera mascando chicle tras la jarra de café.
Ella sería, sin duda, una jovenzuela andrógina, de pelo corto y lengua afilada. Sin rizos rojizos ni ese (nuevo) destello vulnerable en los ojos.
Él sería Kerouac y fumarían juntos antes de despedirse. Nunca un eterno post-adolescente disfrazado de filósofo, buscando excusas inexistentes.
Pero el siglo había cambiado, Barcelona era la ciudad de(l) diseño y el amor era algo obsoleto entre personas inteligentes.
Aunque, mirándola bien, le pareciera algo estúpido.


Aunque no la quisieras, ni ella a ti, teníais sed siempre a la vez, en los mismos lugares en los bares”
(Enrique Bunbury, La chica triste que te hacía reír)

4 Comments:

Blogger Numantinum said...

una atmósfera muy real...me parece perfecto como un fragmento, así que quiero más!! Petons

6/9/06 12:45 a. m.  
Blogger bowie said...

grande, el texto, la cita de Bunbury

y estoy contigo: el amor está pasado de moda

va el abrazo
(que te leo)

6/9/06 5:56 p. m.  
Anonymous aina said...

me he refugiado entre tus líneas como si fueran reales...

gracias por dejar la puerta abierta

(bunbury... fantástico...)

6/9/06 7:13 p. m.  
Blogger Sly said...

NUm, hay más, hay más...siempre hay más, ya lo sabes. Petó

Bowie, tan pasado de moda como sentir, no? Otro abrazo para ti, grande.

Aina, casi puedes quitarle el "como si". La puerta siempre está abierta, maca. Abraçades

16/9/06 4:48 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home